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sábado, 31 de octubre de 2015

Lutero 31 octubre 1517.Clio-efemerides

Tal día como hoy del año 1517 en Alemania, Martín Lutero clava las 95 tesis en la puerta del Schlosskirche en Wittenberg.

Su publicación creó un enorme revuelo , son la base del protestantismo.Dentro del cristianismo nacieron otras doctrinas basadas en ellas como el luteranismo, el presbiterianismo y el anabaptismo.

Lutero se negó ante el Emperador Carlos V a retractarse de 41 de sus tesis, en la dieta de Worms, lo que ocasionaria la reforma protestante y Europa se veria inmersa en guerras de religion .


Wittenberg: Melchior Lotter d.J., 1522 - Martin Luther



Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
1 Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Haced penitencia...”, ha querido decir que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.
2 Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.
3 Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obran exteriormente diversas mortificaciones de la carne.
4 En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella continúa hasta la entrada en el reino de los cielos.
5 El papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.
6 El papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente.
7 De ningún modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.
8 Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.
9 Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia en la persona del papa, quien en sus decretos siempre hace una excepción en caso de muerte y de necesidad.
10 Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a los moribundos penas canónicas en el purgatorio.
11 Esta cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dormían.
12 Antiguamente las penas canónicas no se imponían después sino antes de la absolución, como prueba de la verdadera contrición.
13 Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.
14 Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.
15 Este temor y horror son suficientes por sí solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que están muy cerca del horror de la desesperación.
16 Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí como la desesperación, la causa desesperación y la seguridad de la salvación.
17 Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.
18 Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.
19 Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni aún en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.
20 Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, no significa simplemente el perdón de todas ellas, sino solamente el de aquellas que él mismo impuso.
21 En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.
22 De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida.
23 Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisión de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los más perfectos, es decir, muy pocos.
24 Por esta razón, la mayor parte de la gente es necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.
25 El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.
26 Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por vía de la intercesión.
27 Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.
28 Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, mas la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios.
29 ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, según la leyenda, aconteció con San Severino y San Pascual.
30 Nadie está seguro de la sinceridad de su propia contrición y mucho menos de que haya obtenido la remisión plenaria.
31 Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.
32 Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.
33 Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios.
34 Pues aquellas gracias de perdón sólo se refieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.
35 Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confessionalia.
36 Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.
37 Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.
38 No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.
39 Es dificilísimo hasta para los teólogos más brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo la prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrición.
40 La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.
41 Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.
42 Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.
43 Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.
44 Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo más, liberado de la pena.
45 Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.
46 Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.
47 Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.
48 Se debe enseñar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.
49 Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.
50 Debe enseñarse a los cristianos que si el papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.
51 Debe enseñarse a los cristianos que el papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la basílica de San Pedro, si fuera menester.
52 Vana es la confianza en la salvación por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.
53 Son enemigos de Cristo y del papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.
54 Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.
55 Ha de ser la intención del papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante)deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.
56 Los tesoros de la iglesia, de donde el papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.
57 Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.
58 Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin la intervención del papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.
59 San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el término en el sentido de su época.
60 No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.
61 Esta claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del papa.
62 El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.
63 Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.
64 En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.
65 Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.
66 Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.
67 Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.
68 No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.
69 Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.
70 Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensueños en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.
71 Quien habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.
72 Mas quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.
73 Así como el papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo con cualquier artimaña de venta, en perjuicio de las indulgencias.
74 Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.
75 Es un disparate pensar que las indulgencias del papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.
76 Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.
77 Afirmar que si San Pedro fuese papa hoy, no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el papa.
78 Sostenemos, por el contrario, que el actual papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 1
79 Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.
80 Tendrán que rendir cuenta los obispos, curas y teólogos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.
81 Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.
82 Por ejemplo: ¿Por qué el papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual sería la más justa de todas las razones si él redime un número infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcción de la basílica, lo cual es un motivo completamente insignificante?
83 Del mismo modo: ¿Por qué subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qué el papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?
84 Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por qué no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?
85 Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?
86 Del mismo modo: ¿Por qué el papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
87 Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?
88 Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?
89 Dado que el papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?
90 Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la iglesia y al papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.
91 Por tanto, si las indulgencias se predicasen según el espíritu y la intención del papa, todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.
92 Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: "Paz, paz"; y no hay paz.
93 Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: "Cruz, cruz" y no hay cruz.
94 Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.
95 Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.
Wittenberg, 31 de octubre de 1517.

miércoles, 7 de octubre de 2015

LEPANTO LA BATALLA. 7 OCTUBRE 1571 .EL PODER SOBRE EL MARE NOSTRUM.


“Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros.´´ 

Cervantes.

Así se refería Miguel de Cervantes a la Batalla de Lepanto, quien participó en la misma saliendo herido por el impacto de arcabuces en el pecho y en la mano, quedando malherido.


He querido hacer esta entrada sobre Lepanto, la batalla, puesto que tal día como hoy 7 de octubre del año 1571, en el golfo de Lepanto, en el Peloponeso , Grecia, se enfrentaron  dos grandes imperios y dos religiones.



Capitana de Don Juan de Austria, comandante de la flota cristiana en Lepanto.Réplica del Museo Marítimo de Barcelona.



El temido imperio Otomano empujaba con fuerza contra occidente al que hostigaba constantemente. Su superioridad naval arrasaba contra todo lo que se le ponía por delante, obteniendo los territorios cristianos que habían sido parte del Imperio romano de Oriente y atrapando las naves cristianas que navegaban por el mediterráneo.

La conquista de Chipre en manos otomanas , que hasta entonces, 1570, estaba en poder de los venecianos, fue el último y decisivo motivo , la excusa necesaria para poner freno al turco.

La preocupación era evidente por parte de los estados occidentales, ya que el control sobre el mediterráneo estaba en juego. Había que mover ficha o de lo contrario sobre occidente caería la espada del turco, y la media luna se instalaría en las fortalezas cristianas.

Para comprender el porqué de esta sangrienta batalla, hay que remontarse unos años antes. El Mare Nostrun era un constante campo de batalla para los dos grandes imperios del momento, el español y el otomano. España tenia posesiones en el mediterráneo como, ´´Sicilia, Nápoles, Cerdeña´´ los dominios  otomanos se extendían desde los mismos  Balcanes hasta  Egipto. Era normal que sus intereses chocasen en algún momento. Los constantes ataques corsarios a las costas  españolas y la captura de esclavos por parte de los turcos fueron continuas casus belli.

En el mismo corazón del Imperio español, había revueltas moriscas contra el Rey. Recordemos la Rebelión de las Alpujarras, en Granada realizada por moriscos descontentos y contrarios a la pragmática sanción de 1567, dicha pragmática  atentaba contra las libertades culturales de los moriscos.
Los moriscos echaron mano de los turcos , Argel y Tetuán  los cuales les apoyaron con armas , soldados y provisiones para combatir al rey de España y por ende al cristianismo. La preocupación de Felipe II era más que evidente, la revuelta se podía extender a otras partes de la península convirtiéndose en un constante foco de conflicto y más aún con el apoyo del Impero Otomano. Un miedo, un escalofrío se apoderó de los principales dirigentes del momento. El miedo a un posible desembarco del imperio turco en las costas de la península ibérica aprovechado la sublevación de los moriscos de las Alpujarras granadinas.




Representación de la batalla naval de Lepanto con las galeras cristianas en el lado izquierdo del lienzo, destacadas por estandartes con alusiones figurativas al catolicismo: Cristo crucificado o la Inmaculada Concepción. A la derecha, las turcas, con estandartes mostrando la media luna. En la parte superior, apareciendo de entre las nubes, la Virgen preside la escena rodeada de ángeles y con un rosario en la mano derecha. 

En la primera galera cristiana de la izquierda destaca un personaje ataviado con el collar del Toisón de oro que podría tratarse de Don Juan de Austria.
Museo casa de Cervantes






Estandarte o bandera de la batalla de Lepanto, en damasco azul, y perteneciente al conjunto que entregó después de la victoria, Don Juan de Austria a la Catedral. Tiene decoración vegetal en dorado, con cenefa exterior, lo mismo que los NªGI 1575 y 1576. Aquí el Crucifijo es grande, proporcionado a la longitud del estandarte que mide 16 m., y los escudos son los de la Liga Santa, es decir, España, Venecia y el Papa, aquí ya, Pio V que reinaba en 1571, y Venecia. Debajo el escudo de Don Juan de Austria. Aquí están dispuestos en sentido vertical, y el final de la bandera se divide en dos puntas. leyenda
Museo de Santa Cruz.


Estandarte de la Santa Liga.


La rebelión de los moriscos se extendió también a Valencia y Aragón, apoderándose el miedo  de los habitantes de la península, preocupando al Rey que lo manifestó a sus embajadores en Europa y especialmente en Roma.

Un año después de la rebelión, el mismísimo Juan de Austria, hermanastro de FelipeII dirigió la guerra con un poderoso ejercito de 50.000 hombres.

A pesar de la ayuda en forma de armas y suministros del sultán de Constantinopla, a los moriscos de la península, que llegaban a través de piratas y corsario , la tan ansiada intervención turca en ayuda de estos moriscos , nunca llegó. El sultán estaba más interesado en la conquista de Chipre.

Terminada la guerra en las Alpujarras, con la victoria de Juan de Austria, empezó la deportación de los moriscos granadinos. Y es en este mismo año cuando Felipe II firma la Santa Liga contra el turco, a instancias del papa Pío V, siendo consciente por tanto Felipe II del interés de Selim II ( 1566-1574) y de Argel , de la guerra de Granada, de la rebelión de los moriscos.

No fueron solamente estas causas internas, por supuesto las que llevaron a Felipe II al enfrentamiento con los turcos en Lepanto y a la firma de la coalición que lideraría Don Juan de Austria , el mismo que aplastó la rebelión en Granada. Más de treinta años de continuos enfrentamientos por el poder sobre el Mediterráneo .El control de Italia, de Sicilia en concreto y el dominio de los estrechos entre la isla y la costa africana, fueron causas de continuos conflictos entre los dos imperios.

La asedio de Malta en manos turcas en 1565, puso en peligro el control de los estrechos por situarse a poca distancia del sur de Sicilia . Sin embargo la rápida respuesta por parte del virrey español de Sicilia, hizo que el turco levantara el asedio y se marchara .

A partir de este momento y a pesar del poder  de la Armada turca, se empezó a creer en la posibilidad de organizar una gran armada , una coalición de estados cristianos para parar el avance turco.

Selim II propagó la idea de la guerra santa contra el infiel cristiano. Lo mismo que hacia Felipe II en occidente, contra los infieles musulmanes.

Estaban a punto de enfrentarse cara a cara  dos grandes imperios y dos grandes religiones. Un terrible y sangriento espectáculo estaba a punto de comenzar, occidente contra oriente.







Felipe II ofrece a la divinidad al infante Don Fernando.Museo Nacional del Prado.
De Tiziano.






Batalla de Lepanto.Biblioteca Nacional.Mario Kartaro.





Las fuerzas enfrentadas en la batalla de Lepanto. H. Letter.National Maritime Museum.




Reunion de las flotas en Messina.


El combate adquirió mas dureza en la cubierta de las dos naves capitanas, La Real y La Sultana. Los capitanes y generales españoles combatieron con ardor como un soldado más.


La guerra santa acababa de estallar y aunque ambos bandos se empeñaban en llevarse a la divinidad de su parte , fueron hombres los que lucharon en la batalla, como Miguel de Cervantes.


La amenaza sobre Malta en 1564, la ocupación de Túnez en 1569 y la plena conquista sobre Chipre, fueron motivos suficientes para formar a instancias del pontífice Pío V la creación de la Santa Liga con España y Venecia.

Bajo la dirección de Don Juan de Austria , la mayor flota cristiana  jamás vista en el Mediterráneo  280 galeras entre 20 y 30 naves seis barcos de guerra de nuevo diseño, las galeazas con propulsión a vela y remo armadas cada una de ellas con 20 cañones pesados, se reunieron en Messina, para partir hacia Corfú. El 7 de octubre de 1571 las flotas se encontraron en el golfo de Lepanto. La superioridad de la flota turca no fue óbice para la victoria cristiana. Los turcos eran superiores en numero de barcos, sin embargo los cañones de la Santa Liga  eran de mayor calibre lo que propició una ventaja cualitativa, así como el papel de los arcabuceros de la Liga , cuya acción fue decisiva en la victoria de las fuerzas cristianas.

La aportación  española fue sin lugar a dudas la más importante.
Prácticamente la mitad de la flota estuvo costeada por los reinos hispánicos. También su dirección estuvo bajo la comandancia suprema  de un español, Don Juan de Austria.

Esta batalla fue importante para Felipe II , Venecia y el papado, ya que dos tercios de la flota turca se hundió en la contienda en las profundidades del mar,  fue un gran golpe al Sultán, y un gran éxito cristiano que paró momentáneamente las ansias expansionistas turcas.
Así narró un testigo presencial, Girolamo Diedo, la batalla:<< El mar estaba completamente cubierto, no solo de mástiles , sino de una innumerable cantidad de cadáveres que teñían el agua de un rojo sangre>> 
Y este otro Relato  de Jerónimo Corte-Real:
<< el mar ardiendo en llamas, todo cubierto de bajeles rotos, llenos de cuerpos muertos y teñido de sangre de infieles y cristianos >>

Unos 170.000 hombres participaron en la batalla, la mitad combatientes, la otra mitad remeros , unos 60.000 en pocas horas estaba muertos o heridos, de ahí que el mar se tiñera de rojo.

Del lado aliado, unos 7.500 muertos y 20.000 heridos, entre los que se encontraba Miguel de Cervantes . Se capturan 400 piezas de artillería, 117 galeras y 13 galeotas y unos 3.500 prisioneros turcos.
También se consiguió liberar a unos 15.000 esclavos de las galeras turcas, y 110 barcos hundidos a la flota turca.

Aunque momentáneamente esta victoria dio una ventaja a las fuerzas cristianas, el imperio turco supo reaccionar con rapidez y rearmarse nuevamente.















Don Juan de Austria








 D. Juan de Austria. Monasterio de El Escorial


D. Juan de Austria. Monasterio de El Escorial


Bibliografia:

—Felipe II La biografía definitiva. Geoffrey Parker.

— La España de los Austrias I.Biblioteca el mundo.Austral.

— Los Austrias.Biblioteca historia de España. John Lynch. 


jueves, 3 de septiembre de 2015

Tratado de Paris 3 septiembre de 1783-CLIO-EFEMERIDES

El tres de septiembre de 1783, terminaba la guerra de independencia de EE.UU.

Firma del Tratado de París, 1783. La delegación británica rehúsa posar.


















El Tratado de París se firmó en septiembre de 1783 entre Gran Bretaña, Estados Unidos, España y Francia. Mediante este tratado:
- Se reconocía la independencia de Estados Unidos de América y otorgó a la nueva nación todo el territorio al norte de Florida, al sur del Canadá y al este del Río Mississippi. El paralelo 32º se fijaba como frontera norte. Gran Bretaña renunció, asimismo al valle del Ohio y dio a Estados Unidos plenos poderes sobre la explotación pesquera de Terranova.
- España mantenía los territorios recuperados de Menorca y Florida oriental y occidental. Por otro lado recuperaba las costas de Nicaragua, Honduras (Costa de los Mosquitos) y Campeche. Se reconocía la soberanía  española sobre la colonia de Providencia y la inglesa sobre Bahamas. Sin embargo, Gran Bretaña conservaba la estratégica posición de Gibraltar (Londres se mostró inflexible, ya que el control del Mediterráneo era impracticable sin la fortaleza de la Roca).
- Francia recuperaba algunos enclaves en las Antillas, además de las plazas del río Senegal en África
- Holanda recibía Sumatra, estando obligada a entregar Negapatam (en la India) a Gran Bretaña y a reconocer a los ingleses el derecho de navegar libremente por el Índico.
- Gran Bretaña mantenía a Canadá bajo su Imperio, a pesar de que los estadounidenses trataron de exportar a tierras canadienses su revolución .
- Finalmente, se acordó el intercambio de prisioneros.


Entrada destacada

LO SUCEDIDO A LA ARMADA DE SU MAJESTAD EN LAS ISLAS AZORES, SIENDO CAPITÁN EL MARQUÉS DE SANTA CRUZ, DON ÁLVARO DE BAZÁN. AÑO 1582.

Un documento que describe un acontecimiento de calado universal. Se encuentra en el AMGR´Archivo Municipal de Granada´. Pude descubrir...